Antes de empezar a escribir sobre la mejor corrida de la temporada a la fecha, supongo que la cuarta y no la tercera es la vencida, quiero mencionar algo que se me había olvidado mencionar en mis pasadas impresiones. Es bastante bobo pero de alguna importancia si se va regularmente a la plaza. Y es que remodelaron un poco las instalaciones. Tiene tan solo un par de años que renovaron un poco los asientos de concreto que ya estaban tirando pedazos. Pero ahora las cosas están un poco más presentables aunque no perfectas, no a niveles de estadio de fútbol, pero decentes. Cambiaron todos lo asientos de barrera por unos que a distancia (no me siento allí) parecen acolchados y los baños ya tienen separaciones entre los mingitorios con el bonus de unos lavabos que funcionan bajo un espejo que no recuerdo que estuviera. Desafortunadamente, por ellos, no vi a la gente que da papel. Todo eso en realidad no me importaría y solo lo menciono porque al menos eso puede justificar un boleto más caro. Aunque, en lo personal, preferiría una mejor calidad y carteles consistentes (ni idea de la razón de otro mano a mano improvisado), las mejores instalaciones son un bonus y lo aprecio, aunque menos que lo que apreciaría un boleto más barato. También hay que notar que contrataron una especie de conjunto tropical instalado junto a la puerta grande que me extraña, no le veo el chiste además de ambientar. Pero la cosa no me parece necesaria e incluso un poco molesta sobretodo cuando empiezan a tocar sin esperar a que el último de la tarde caiga. Y eso sin contar la cantidad que puestos de venta que instalaron junto la puerta grande, por dentro obviamente, que dificultan la salida. Y también, hablando de cosas tan bajas como los baños y el dinero se me olvida mencionar su maravillosa promoción de fin de semana. Como estrategia de ventas, supongo, vendieron el boleto del sábado al dos por uno, con el mismo boleto se entraba al sábado y al domingo. Desafortunadamente no pude asistir al sábado por otras cosas pero lo hubiera aprovechado. Que aunque no hubo premios parece que Saldivar dio unos muy buenos pases.

Ahora a lo que me concierne. La más premiada y, por lo que leo, mejor corrida de la temporada me pareció regular-regulaaar.  Los espadas hicieron un muy buen esfuerzo, Fermín Rivera, Sergio Flores y el que confirmaba alternativa, José Garrido, son toreros de calidad. Sus faenas fueron sentidas y apreciadas por el publico pero en mi opinión, un público deseoso de ver a alguien triunfar y de emocionarse con la faena. Así que más por las calidades inherentes a las cosas se premió la simple falta de mediocridad. El síndrome de la ultima Coca-Cola del desierto, simplemente por estar allí en un lugar sin agua se le quiere y se le aprecia. Estas bellas faenas llegaron a darle agua a un lugar más seco que Iztapalapa. Y no es por decir que los espadas hayan hecho un mal trabajo o por menospreciar lo que lograron, simplemente trato de ver las cosas lo más objetivamente que puedo.

Pero vayamos uno por uno. José Garrido confirmó alternativa que significa, para los que no saben, el presentarse como Torero en la México, la alternativa siendo la “graduación” de un novillero para convertirse en torero. Como tal es difícil que se vea algo interesante. En mi experiencia los toros de alternativa suelen ser bastante aburridos, sobre todo por el cambio de trastes que llega a distraer al toro y, a veces, al nerviosismo del espada que se encuentra en la plaza más grande del mundo por primera vez y/o se ve cara a cara con un toro adulto por primera vez. No vi nerviosismo esta vez pero si un toro de por si un poco difícil de hacer cargar y un tanto más distraído por la ceremonia, nada destacable. En su segundo, un animal tampoco destacable rozando en lo malo, José pudo dejar ver un toreo bastante fino con unos pases que podrían pegarse en libros de texto. Pero toreros así, creo, les falta madurar. Es gente analítica y metódica que no puede transmitir tanto sentimiento como un Juli o un Sergio Flores. Y esto no es un defecto sólo que toma mucho tiempo el desarrollar. De hecho, en su madurez, puedo apreciar mucho más un torero con la fineza y técnica en los pases aún más que a un torero visceral. Pero hay que aceptar que en sus comienzos pueden ser aburridos y poco vistosos, con alguno que otro triunfo importante que los puede hacer destacar. También pueden caer en la trampa de la mediocridad. En todo caso espero mucho de José y le deseo la mejor de la suertes. Me dejó muy buena impresión.

Luego, uno de los triunfadores de la tarde, el primer espada Fermín Rivera, cortó una oreja. Una oreja cortada con unos buenos naturales y unos buenos derechazos, como los de su apadrinado, técnicos y finos. Fermín Rivera es a lo que un torero técnico como el anterior puede aspirar, metódico en su acercamiento al toro, rara vez deja algo al azar y piensa con calma todos sus pases. Se vio un poco limitado por eso, como puede pasar con alguna frecuencia en este acercamiento al animal, en su primero del cual no pudo cortar nada. No encontraba la distancia correcta y hesitaciones volvían a la faena algo tediosa con uno que otro pase aislado pero que merecía un “olé”. No había transmisión alguna en la faena y una estocada de tres cuartos hicieron a su primero inmemorable. Pero para su segundo Fermín recupero lo que había perdido en su ultima aparición y dio una faena, no especialmente llena de sentimiento ni sentida por el publico pero de mucha calidad . La distancia frente al toro fue reducida y un poco más de transmisión entre los pases calentaban a una plaza ya fría en espíritu y ambiente.  Por primera vez en lo que va de la temporada, durante un desdén, pensé que las cosas mejorarían. Total, acabó con una estocada bastante tendida, el toro no caía y se tuvo que sacar la espada de descabello. Una oreja bien ganada pero que demostró un poco lo maniflojo del juez y un público que esperaba un momento para emocionarse y sacar los pañuelos.  En mi opinión se merecía unos tres cuartos de oreja pero tampoco era para protestar, al parecer nadie lo hizo.

Pero hay que pasar a la persona que salio a hombros de la plaza y que dio una muy buena faena. Pero como dije hay que pensar todo esto recordando que se ha estado durante estas últimas semanas en un desierto. Sergio Flores entró con un toro algo difícil, se vieron algunos intentos por dar gusto pero el toro no dejo lucirse y el espada perdió rápidamente el interés, tanto él como el publico, nada destacable. Pero con el segundo inmediatamente salio con unas muy buenas verónicas que empezaron a calentar más a un publico que ya andaba tibio con el segundo de Fermín. Después de unos puyasos que apenas castigaron al toro y unas banderillas puestas con alguna dificultad, Flores salio con una muleta llena de sentimiento y emoción que inmediatamente conectaron con el publico. Al contrario de sus alternantes Sergio es más visceral en su acercamiento, mucho más lúdico y mucho más rápido en su conexión con el publico. Se nota inmediatamente el gusto y el espirito juguetón cuando se encuentra con un toro a su gusto. La emoción de cada pase se siente en el tendido y a mi me aparece una sonrisa en la cara. Las rápidas series de derechasos, naturales, redodos y unos que otros por la espalda pueden rebasar a cualquiera. Casi adivinando el capricho del toro las faenas de Flores suelen ser muy divertidas. Si hay un falta inmediatamente aparente es lo apresurado que puede ser, en el calor del momento (no lo culpo) deja poco tiempo al animal para descansar resultando en que a veces la embestida pierda fuerza o de plano no aparezca. A mi gusto, también pueden ser algo apresuradas y caóticas, cuando su instinto lo deja puede sacar series llenas de ritmo y belleza pero si no lo deja se encuentra uno con una masa desordenada de pases que permite el toro. Tengo bonitos recuerdos del indulto que tuve la suerte de presenciar pero aún en ese momento recuerdo haber pensado que los sentimientos le rebasaron y se pusieron frente a preocupaciones estéticas . Si tiene un talento es su facilidad para hacerse entender con el publico, su carisma. Y esta ocasión lo dejo ver muy bien, dada una fulminante estocada el público saco inmediatamente los pañuelos y le fueron otorgadas dos orejas que dividieron un poco las opiniones. Le fueron chifladas con razón, si esto se tratase de ver la obra en su conjunto y con la mayor objetividad posible. Pero considerando que no creo que la oreja de Fermín fue completamente merecida y para mantener un poco la consistencia a la hora de juzgar, los dos premios se ganaron y con creces.

Me dio gusto asistir y me renovó las ganas de ir más veces a la plaza para ver que espera.

De nuevo dejo una galería que espero pueda describir mejor que yo.

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