Lo prometido es deuda y los dichos cantineros como ese van muy bien con lo siguiente. Dije en la introducción que iba a escribir sobre comederos, restaurantes, fondas y demás porque me interesa. Así que aquí va el primero:

‘El Deposito” es una cantina a un costado del mercado “Martínez de la Torre” en la bella colonia Guerrero. No puedo decir que conozca a la colonia Guerrero como otra gente pero he comido muy bien por el rumbo. Para muchos chilangos la Guerrero es un lugar peligroso al que sólo se entra por necesidad y no es nada descabellado, la colonia es “fea” a comparación de zonas más acaudaladas y no es raro tropezarse con un vago borracho o drogado y, de vez en cuando, algún pleito de barrio. Pero a mi no me aleja, tampoco lo hago un fetiche como alguna gente parece hacerlo. Seguramente es la influencia hipster, sólo hay que asomarse a la condesa y ver la cantidad de locales llamados “X de barrio” que hay. Estoy consciente de que la gente que hace a la colonia Guerrero (y muchas más) como es, es consecuencia de las situaciones particulares de un México abusado por los mismos mexicanos. En un mundo ideal podría disfrutar de la buena comida de la Guerrero sin temer por un asalto y, obviamente, con los vecinos de la Guerrero viviendo una buena vida económica.  Eso para decir que, por favor, no se interpreten mis escapadas a cantinas/puestos/fondas y demás lugares populares como algo más que un intento por descubrir lo rico de la comida y su ambiente. No voy a lugares así para mi “baño de pueblo”, que para empezar no soy muy rico pero tampoco pobre, ni conozco muchas de las adversidades por la que pasa mucha gente de este país. Ni voy por hacerme el interesante chico bohemio amigo del pueblo. Voy simplemente para comer y tomar rico.

También tengo que mencionar que no soy muy cantinero. Por mi edad conozco unas pocas cantinas y no las frecuento. Algunas me agradan pero simplemente mis ganas de quedarme en casa haciendo otras cosas me ganan. Lo digo para que sepan que quizá mi opinión sobre la cantina no es lo más experimentada posible.

Total, la cantina es un local relativamente pequeño a lo máximo caben 50 personas sentadas y paradas. Al fondo hay una barra sin asientos y unas mesas que se pueden juntar y separar en función del tamaño del grupo. Y como muchas cantinas de la ciudad el ambiente no es para embriagarse pero para comer y tomar un par de cervezas o alcoholes en un ambiente más relajado que en otros lados. Cuando entré a las 5/6 de la tarde había una mesa con un par de niños, supongo que no los dejan entrar pasando ciertas horas pero es indicativo de el ambiente. Había también entretenimiento con un cantante y una rocola. Normalmente me molesta la música en vivo pero más que nada en restaurantes o en lugares donde sólo se va a comer. En la cantina me lo espero, el ambiente de las cantinas, en general, es para socializar pero no hablar de cosas muy profundas y pasarse un poco en los vasos como para pedir una canción pasando el ridículo frente a la gente más sobria o parecer valiente y de bella voz frente a los subidos de copas. Y el cantante hacia muy buen esfuerzo por alegrar, no me molestó.

Luego, para la comida el sistema es similar a otros lugares. Es una “botana” substanciosa que equivale a una buena comida. Con la primera cerveza se tiene derecho a una entrada, con la segunda a la sopa y con la quinta ya tuvo uno derecho a una comida de 6 tiempos. Con la cerveza a unos cómodos 35, más o menos, no recuerdo, uno puede salir empezando a marearse y con la panza bien llena con 175 pesos, un precio decente. Sobretodo si consideramos la cantidad y la calidad de la comida el precio es muy correcto llegando a bueno. Comí una carne tartara, con chile y cebolla una de sus especialidades, muy buena; unos tlacoyos de haba con salsa verde un poco picante (que el mesero me dijo “se acostumbra comer con las manos” porque me veo muy nuevo o algo así), buenos; una sopa de “angel” osease pollo con queso oaxaca y unas verduras, muy buena; espagueti con crema, como el de cualquier fonda; un choriqueso, pequeño pero bueno y una rica arrachera con enchiladas, no exactamente enorme pero de muy buen tamaño considerando que se lleva en el estomago cuatro cervezas tomando la quinta. Revisando las otras mesas la calidad de la comida era buena y la cantidad muy bien calculada para las bebidas. Había mucho de que escoger, para el plato fuerte ya había unas veinte cosas de las cuales elegir y considerando que tienen el mercado atravesando la calle confío en que mucho de lo que tienen es fresco, al menos sabía fresco. Si alguna falta le puedo encontrar al lugar sería el servicio, no por culpa del mesero, pero porque sólo hay UN mesero encargado de un local que parece llenarse con regularidad. Por más esfuerzo que haga el mesero, muy bueno por cierto, no puede atender correctamente a todos. Y, diciendo de paso, no sé porque me he encontrado a los mejores meseros en cantinas y botaneros, ni idea del porqué pero en general atienden mucho mejor que en restaurantes mucho más caros.

Para dar algún veredicto final: atienden bien, sirven bien y rico, buen ambiente y buen precio. Voy a volver cuando haya circunstancia. 1395188879160

 

 

 

2 Comments

  1. Lalala

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    En el mismo mercado de Martinez hay una taquería llamada “El Dorado” en la que sirven muy buena birria. Te recomiendo más los tacos de birria que la misma birria en su plato, ah, y ponle de la salsa de color café a tus tacos.

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