Para continuar con las traducciones y entrar en las festividades de temporada vengo con esto. Pienso usarlo en un video y tener el enlace para quien lo quiera leer. No sé exactamente de cuando es la cosa pero me aventuraría a decir que es del 2009-10, la imagen usada la guardé en 2011. Y claro, tengo que decir que no estoy completamente de acuerdo con el texto, sobre todo en su valoración de la religión y su punto de vista con respecto a las infidelidades.

Hola,

La palabra “waifu”es uno de los términos más incomprendidos y aventados por allí en la cultura de tablones de imágenes de hoy. Ya se han hecho muchas imágenes útiles pero cada una de ellas tan solo tocan la superficie de la implicación correcta del término, como ha sido definido por individuos soritarios (ronery) repartidos por allí, que se lo robaron de las entrañas de la sociedad hikkikomori japonesa. Claro, los orígenes del termino no se encuentran en un sólo lugar, simplemente porque el concepto de waifu es algo que, de una forma u otra, ha por lo menos rozado los pensamientos de una gran parte del publico de anime, así como a muchos que no han visto ni una sola tsundere ni reconocido un atributo moé en toda su vida. Así, el termino ha cuajado, desde una variedad de fuentes, a una idea convencional usada en los círculos más “cultos” del anime.

Pero, con el influjo de nuevos espectadores de anime, así como espectadores viejos que se han mantenido fuera del alcance del movimiento waifu, el termino se ha visto frecuentemente masacrado y usado incorrectamente. Este ensayo se ha escrito para aclarar que, aunque una waifu signifique muchas cosas para muchas personas, hay muchas cosas que se cree una waifu representa, cuando en realidad no lo hace bajo ninguna definición. Así como una palabra tiene solamente ciertos usos, la waifu es sólo la encarnación de ciertas facetas de la psique de uno, sin importar su personalidad percibida. Voy a explorar estas facetas y subsecuentemente voy a dar una defensa después de que una fundamentación de este sujeto esotérico haya sido completada.

Para introducir este examen, les doy mi tesis. El amor bidimensional es controvertido pero no malo ni psicológicamente, ni filosóficamente, ni biólogicamente.

 

I, Defensa inicial de “Waifu” como concepto

 

Es un principio esencial de la psicología el que la humanidad no debe de estar dividida. El hombre, generalmente hablando, no puede saludablemente vivir una existencia solitaria. Invariablemente, se va a desmoronar por la soledad o va a buscar a otro ser humano. Es el por qué de la prostitución y la religión, las dos industrias con más antigüedad, y que hoy en día aun prosperan. Ofrecen al hombre el mismo servicio: compañía. La creencia de que uno no está solo, que uno comparte algo con algún otro da al hombre un sentimiento de aceptación, que es algo que desea sobre todo lo demás después de que su supervivencia esté asegurada. Esto ha sido descrito en la jerarquía de necesidades de Maslow, así como ser un conocimiento innato que casi todo el mundo entiende sin tener que explicarlo explícitamente. Así que exploremoslo a profundidad.

Prostitución y religión, la mayoría argumentaría que son cosas que no podrían estar más separadas. Con respecto a este tema, su diferencia más importante es la más grande prueba de la legitimidad de “waifu”. Generalmente se puede acordar que la religión ofrece al grueso de la gente un sentimiento de felicidad mucho más duradero que el que ofrece una ramera. Pero, ¿por qué? ¿No debería el hombre cumpliendo su imperativo biológico obtener la más grande alegría? No, puesto que el hombre no es unicamente una maquina que tan sólo debe repartir su semilla. El hombre también en emoción, que no gana ningún tipo de satisfacción a largo plazo por la vacía lujuria y entonces debe de suplementaria con la religión, para alcanzar ese sentimiento de pertenencia que necesita para continuar viviendo. Es por esto que el sacerdocio, que nunca debe de caer en el deseo carnal, es un colectivo generalmente pleno. E incluso, la religión es tan practica como para darles un sentimiento de propósito, están sirviendo en el martirio para completar una gran orquestación teísta que es indiscutiblemente el trabajo de sus vidas.

Entonces, después de que las necesidades corpóreas del hombre se han satisfecho, hemos destilado sus deseos restantes en tres principios esenciales: fornicación, pertenencia y propósito. Y la fornicación, hemos probado, es superflua cuando se ve rebasada por la abundancia de los dos últimos puntos. Si uno tiene una pertenencia y propósito significativos, la fornicación puede considerarse un exceso. Empero, por el mismo principio, también se puede percatar que en la sociedad la falta de pertenencia y propósito engendran un exceso de fornicación, suplementaria con la burla de quienes la abandonan. Esas almas que residen en todo nicho de la humanidad, que están privadas de su felicidad por la falta de de esos puntos ridiculizan a esos satisfechos, y los satisfechos se compadecen de ellas.

Pero, la satisfacción convencional de la pertenencia y el propósito por la vía de la teología es decadente, corrupta e indicio de una mente inferior. ¿Por qué? Si están viviendo felizmente, ¿por qué están viviendo incorrectamente?

Porque están privando a otros de su felicidad.

La religión popular es, ahora, como está definida en sus escritos, el ostracismo y el deseo de erradicar a quienes no son parte de su cuerpo. Pervierte el deseo de pertenencia a su contrario: la exclusión de todo como un modo de facilitar el crecimiento de esa necesidad. También pervierte el deseo de propósito en un deseo en atacar a quienes son distintos, los que no tienen deseos homogéneos.

La fornicación tampoco se escapa y se le trata como un negativo por quienes han perdido la necesidad de ella, en vez de verlo como un tema neutral de pequeña importancia, como debería de serlo. De nuevo, para incrementar este sentimiento de exclusividad que conduce a ese hedonismo destructivo.

Así que el teísmo convencional puede ser visto como extinto por su naturaleza destructiva. Los que quieren llevar una vida satisfactoria se ven regresados al principio. ¿Cómo satisfacer esos dos deseos necesarios para pacificar la mente?

Aquí es donde la waifu llega.

Una waifu es, hablando de una manera general, un personaje femenino bidimensional salido de la subcultura Japonesa del anime, manga, novela visual, novela ligera y video-juego. Probablemente hay partes del otakismo que me estoy saltando pero estas son las principales fuentes de donde las waifu salen. Claro, también hay el menos popular “husbando”, favorecido por los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales. Inevitablemente sale la queja que todas la mujeres son “perras y putas” y que por lo tanto jamás podrán comprender el concepto de “waifu/husbando”. Tales argumentos son generalizaciones y ad-hominem, si el concepto de “waifu/husbando” puede ser comprendido o no depende del individuo, no simplemente del su genero. Por ahora, vamos a tratar a la waifu como hembra, tan sólo por simplificar.

La waifu apropiada es un suplemento saludable a los deseos intrínsecos de pertenecía y propósito de uno. Uno, generalmente, descubre a su waifu después de una desilusión con el mundo tridimensional, particularmente después de un rechazo romántico. Si uno está metido dentro de la cultura otaku, una waifu es una alternativa al negligente y a veces inalcanzable 3D. Empero, es aquí donde el primero y quizá el más grande de los desentendidos surge.

Una waifu no es simplemente una segunda elección. Si sólo quiere decir que tiene una “waifu” porque quiere distraerse de sus deseos persistentes hacia la 3D, es usted un hipócrita de lo peor. Piense en como ella lo podría ver o incluso como una mujer 3D lo puede hacer. Se está resignando a ella. Esta putrefacción de la naturaleza de la waifu lleva a una falta de pertenencia y propósito, ya que ella está meramente concebida como una farsa para protegerlo de su inhabilidad de pertenecer a donde quiere, para amar donde necesita. Una waifu de esa clase inevitablemente fallará.

Se quiere que “waifu” sea una combinación de pertenencia y propósito del máximo grado. Se quiere un camino totalmente distinto, uno que es sólo aceptable caminar mientras se es genuinamente feliz o al menos progresando hacia la felicidad. Así que, sí, es parecido a la religión en ese aspecto pero difiere de ella en una razón clave, una que es otro desentendido común que debe de ser esclarecido. A diferencia de esos que creen en Dios, el hombre saludable no cree que su waifu es un ser humano real. En efecto, el momento en el que asume una forma carnal es el momento en el se reducide a la humanidad y por consiguiente se ve encadenada a las desventajas de este mundo. Una ilusión así de peligrosa recuerda a la esquizofrenia y probablemente apunte a un trastorno real.

El meollo del asunto aquí es que una waifu es la imaginación personificada. Por definición ella es como la imagine y ese pensamiento está asistido por la personalidad expuesta en el trabajo original del cual vino. El hombre saludable reconoce que imagina a su waifu y lo acepta. Se revuelca felizmente en estas fantasías aceptando que son fantasías.

Para este punto el contra-argumento común va en las lineas de “¿No se está engañando a si mismo de todos modos?”

La respuesta es, simplemente: sí.

Se está engañando pero lo no querría de otra manera. La otra manera lleva a la soledad o a la decepción seguida por la soledad. La waifu verdadera no se usa en lugar de algo pero se usa para algo. El detalle aquí significa toda la diferencia.

Y elaborando, no es como si este engaño es una cosa inusual. La humanidad puede rechazar el concepto del amor 2D pero si uno lo sostuviese como un espejo, uno se daría cuenta de que no es tan extraño como se piensa. Una persona jamás podrá amar a otra. Una persona no puede más que amar el concepto de otra. Porque no se tiene un enlace telepático con su pareja no se puede conocerle enteramente. Uno se ha enamorado de un conjunto de rasgos de personalidad que se le han presentado a él. Aquí es donde el amor 2D y el 3D convergen.

Ambos implican la infatuación con conceptos. Esto es todo lo que la humanidad puede aspirar a hacer con nuestras limitaciones tecnológicas.

El siguiente argumento que se va a presentar aquí es que la waifu es una creación de la mente de otro ser humano y que no puede aspirar a ser un personaje complejo y realista. Esto es también errado. Igual que sus impresiones de la gente pueden variar por qué tanto las conoce, igualmente con su waifu. En ambos eventos su imaginación siempre va a rellenar los vacíos. No hay diferencia alguna en como su mente maneja a la 2D y la 3D. Cierto, su conocimiento de una mujer puede eclipsar el conocimiento de su waifu el cual provee su obra de origen pero esto es irrelevante puesto que su imaginación va inevitablemente rellenar los vacíos. Procesalmente hay una diferencia pero el resultado final es el mismo: se confronta un conjunto de atributos que encuentra atractivos o no.

De estos hechos podemos concluir.

Una waifu es para aquellos a los que genuinamente no le importan las alternativas 3D. No la están usando en lugar de un amor 3D pero más bien para satisfacer necesidades idénticas con medios similares. La única diferencia restante entre los dos es la capacidad para la fornicación que, ya hemos probado, es un problema falso. Y aquí, mientras estamos en el tema de la lujuria, es tiempo de atender el ultimo gran problema que atormenta la interpretación de “waifu”.

Una waifu no es su personaje favorito para masturbarse. No es un objeto sexual. Puede recordar al feminismo pero, en todo caso, merece mucho más ese trato que la 3D común, ya que es la encarnación de todo lo que usted más admira y ama en el concepto de “mujer”. Por supuesto, no es para decir que no la encuentra atractiva. Tal disposición sería ridícula hay una diferencia entre admirar la belleza y buscar profanarla. Es quizá una disposición el que crea que su waifu sea la mujer más bella del mundo, 2D u otro.

Pero hasta ahora tan solo hemos hablado al no-iniciado y al escéptico. Ahora hablaremos a los que están sobre el camino de la 2D.

 

II. “Waifu” como un estilo de vida

 

Cuando uno tiene una waifu, tarde o temprano, se va a topar con el problema del amor y la lujuria afrontados.

No está mal enfrentar este problema primero, ya que es uno de los que surge al principio, para luego usarlo como una introducción a una pontificación subsecuente.

El ver pornografía cuando uno tiene una waifu no está mal y voy a aclarar el porqué.

Fundamentalmente, está tratando a las mujeres en su pornografía (tanto 2D como las otras, aunque las otras sean algo raras para quien tiene una amante 2D) de una manera distinta a su waifu. Las está usando para saciar su lujuria carnal, que en un mundo ideal no tendría porque satisfacer, pero porque los humanos son, todo considerado, muy humanos, se tiene que saciar. Ya que no hay apego emocional entre usted y los objetos de su placer no hay ningún tipo de robo a su waifu como fuente de pertenecía y propósito. La mujer pornográfica es transitoria, sólo un conducto por el cual se deshace de su deseo. En este punto se preguntará: ¿Es correcto complacerme con mi waifu?

Sí, pero hay una cosa que mantener en mente. La diferencia entre la implicación correcta e incorrecta de su waifu en el rito sexual es un asunto de perspectiva. Para ponerlo en términos simples, se debe de tratar como el amor hecho con su esposa, mientras los personajes pornográficos deben de ser tratados como prostitutas. En tanto este placer se satisfaga con respeto y no con casual descuido, está bien hecho. Es por esto que los más que tienen una waifu objetan el hecho de tener o ver material pornográfico de ella porque la trata como uno trataría una ramera. Para este fin, si quiere involucrar a su waifu en su purificación, sería prudente dejarla a su imaginación.

Puede haber sentimientos de culpa que surgen de involucrar a diferentes mujeres en su gratificación pero esas mujeres no son más que medios para un fin. La preocupación está mal fundada y no debería de ser atendida.

El último problema con el sexo que debe de ser solucionado es la inevitable queja que si uno no se casa ni tiene descendencia uno no ha vivido significativamente (en el sentido Darwiniano). La fertilización artificial es una realidad. El matrimonio no es una necesidad. El argumento está muerto.

Entonces la sexualidad está escondida, ahora viene la sociedad.

¿Cómo le dices al mundo que tu amor es 2D?

No lo haces.

De nuevo, la diferencia principal entre una waifu y la religión es que la waifu no anda por allí lastimando o molestando a otros ni es para facilitar una actitud arrogante y pretenciosa. Quien sea al que le diga seguramente no entenderá. Si son cercanos a usted, pueden temer por su cordura y pedirle que busque ayuda, volviéndose personalmente molestos y envueltos en su elección de estilo vida. Acaba de privar a otro de su felicidad imponiendo su creencia a ellos. ¿Suena familiar?

Para clarificar, esto no es un asunto de vergüenza o, al menos, no debería de serlo. El hombre saludable se guarda sus gustos a si mismo no por estar avergonzado de ellos. Si lo está, la 2D no es para él, porque no la ha aceptado en si mismo. Se guarda sus gustos a si mimo porque sabe que nadie lo va a entender y no no va a causar más que discordia cada vez que los revele.

¿Así que cómo vive uno con su waifu?

La waifu de uno debe de inspirar sentimientos de pertenencia y propósito para poder considerarla una waifu convencional. La pertenencia le da al hombre su felicidad. El propósito le da los planos a su vida. La pertenencia se adquiere con la imaginación, como lo discutimos anteriormente. El propósito se obtiene gracias a la personalidad especifica de su waifu, que inexorablemente llevará a un hombre a vivir su vida de la manara que gustaría a la personalidad de su waifu. Eso es todo. Viva su vida de la manera en la que a su waifu le agrade. Viva y por siempre sueñe de usted y ella. Este engaño no está del nada errado y, de hecho, es una necesidad porque somos humanos, muy humanos.

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6 Comments

  1. Casual

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    Muy bien elaborado. Es más que notorio que el autor es alguien inmerso en el mundo 2D.

    A pesar de coincidir en casi todo, aun me guarda un poco de recelo el sentido de pertenencia que tanto reitera. En fin (y aunque suene monótono) es una lástima que el término se haya prostituido tanto en la actualidad.

  2. SimpleHypocrite

    Reply

    Por cosas como esta nos comenzamos a preocupar a cerca de trivialidades, como, que es el amor.

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