Antes de decir nada tengo que dejar claro más o menos a qué me refiero con “apropiación cultural”. Primero, obviamente, no estoy temblando de rabia mientra me pinto el pelo de rosa y me paro frente a las salas de cine gritando “cerdo racista” a la gente. “Apropiación cultural” en esos círculos algo extremistas se ha usado, en el peor de los casos, a prohibir disfraces de mal gusto o a ofenderse cuando Mario usa un sobrero y demás absurdidades. Esa, estoy seguro, limitada pero vocal minoría seguramente vería algo problemático con mi uso de hiragana en twitter o, por lo general, en muchos de mis videos: tomo una cultura que no es “mia”, aunque, creo que algunos cables se cruzarían dada mi condición de mexicano, o sea se, de inferior en la escala de privilegio.  Ofenderse por ese tipo de cosas roza en lo idiota y llama por un gregarismo y separación absurdas contrarias al simple intercambio de ideas y costumbres que no han hecho más que beneficiar a la humanidad (aunque, como bien sabemos los mexicanos, ese intercambio haya sido tremendamente violento). O diremos que el helenismo en Roma fue algo mal hecho? O que la pólvora jamás tuvo que salir de China? Absurdo, sólo hay que recordar que no hay mejor halago que la imitación (quien sea que lo haya dicho).

Dejando eso de lado quiero hablar de la versión razonada de la apropiación cultural. Y desmenucemos la expresión: “apropiación”, o sea se el hacerse de propiedad y la propiedad como la conceptualizamos en nuestras sociedades es el uso y disfrute de las cosas sin virtualmente limite alguno, es decir, que las cosas que son propiedad pueden ser sujetas a todos los caprichos del dueño, el que más me interesa aquí es el lucrar con la cosa; tenemos después el “cultural”, lo más ambiguo de la expresión, sólo diremos que es algún comportamiento común a todos los individuos dentro de un determinado grupo, resaltemos el “común”. Tenemos, pues, que lo común se hace privado y por lo tanto rentable. Ejemplos de esta apropiación son comunes y el tiempo no da para enumerarlos todos pero pensemos en la ropa con motivos indígenas o, por más que me duela, el Led Zeppelin tomando canciones de blues del dominio publico mientras se atribuyeron la autoría. Como ven no estoy hablando de un gringo poniéndose un kimono y cortando su verdura con katanas, estoy hablando del caso en el que un gringo toma un patrón común de kimono, le pone otro color y renta la idea como suya “lo vende” (aquí me estoy metiendo en cosas de propiedad intelectual que están algo ambiguas, pero creo que hago entender).

Qué hay de Coco? Porqué me ofende? La verdad es que no sé si me ofende o no. Primero hay que hablar del intento de Disney de apropiar “Día de los Muertos” y no “Día De Muertos”, bravo. El hacer esto no es más que apropiación cultural del más alto calibre, absolutamente imperdonable y asqueroso. Y esto no es nada nuevo, es la practica acostumbrada por Disney, “Snow White” “BlancaNieves” y demás cuentos europeos están apropiados por Miguelito. Dirá el lector que vio muchos videos de escépticos racionales en YT: “Uh, típico de un chairo, sólo se ofende cuando se lo hacen a un prieto pero cuando se lo hacen a un blanco no se ofende! Cuanta hipocresía!” Y obviamente que el caso de Blanca Nieves me ofende igualmente, y el burlarse de las propiedades de Disney, en tono de critica, no es nada nuevo (recuerdo esté capitulo de los Simpsons donde Homero se dispone a componer un villancico pero un abogado de Disney lo interrumpe porque unas notas le pertenecen). Pero todo esto llega un verdadero problema que no puedo responder, qué tanta razón hay para decir que “Blanca Nieves” es propiedad de Disney? En como concebimos la propiedad intelectual tenemos un buen espacio para operar dentro de la “inspiración”, puesto que difícilmente creamos algo puramente original y nos apoyamos sobre el trabajo de otros para nuestra ideas. La cosa no es tan ambigua si Miguelito hubiera escrito una historia original con personajes originales, digamos algo como “Lilo y Stitch” (lo único que me viene a la mente), en cómo concebimos la propiedad intelectual, casi todos estaríamos de acuerdo en que es propiedad indiscutible del ratón. Pero “Blanca Nieves” es un caso más difícil, tan difícil cómo el estatus de los doujinshi o del fan art, mucho del artista intervino en la creación pero hay un elemento obviamente externo. Lo mismo pasa con “Coco”, no sólo la misma tradición, pero las imágenes, los diseños de personajes, los alebrijes. Dónde empieza Disney y dónde acaba la tradición? No lo sé, pero si sé que gente como Proudhon apuntan a este tipo de casos para probar la absurdidad de la propiedad como la concebimos. Yo me inclino a pensar que nuestra idea de propiedad sí es absurda pero no me aventuro tanto para afirmarlo y digo que puede haber una especie de copropiedad. Uno de los propietarios es obviamente Disney y es fácil apuntar nuestras billeteras y decir que merece retribución, pero el otro? La colectividad? Todos lo mexicanos? El Estado? Por eso no sé si “Coco” me ofende o no.

Pero si hay algo realmente problemático y es el uso de alebrijes. Al contrario de la tradición, sí podemos apuntar a su creador que tan magnánimamente dejó a todos usar su idea: Pedro Linares. Sus animalitos fantásticos son ya una forma de expresión popular, aunque pueda caer en el querer gustar al turista, siguen siendo pequeños objetos de arte. El que Linares jamás se haya dedicado a patentar su idea le da el derecho a Disney el hacer y vender los suyos? Podría decirse que lo mismo ocurre con todos los artesanos que hacen sus figuras, que puesto que es una idea común no pueden lucrar con ella, pero estaríamos olvidando algo bastante importante. No el tamaño, nada de David y Goliat, aquí el tamaño de las operaciones es casi irrelevante, pero que cuando Disney hace un alebrije, cuando Disney vende figuritas de ese alebrije este es su propiedad, patenta a ese alebrije y lo vende cómo su idea, nadie tiene el derecho de hacer su propia figurilla y venderla. Cosa contraria pasa con todos los artesanos (espero que no haya un patán por allí), si un artesano esculpe un alebrije, uno también lo puede hacer y nadie tiene el derecho de reclamarle a nadie nada, no los patentan. Prueba de ellos son los alebrijes en madera hechos en Oaxaca, idea al principio de un hombre, miles de artesanos y pueblos enteros se dedican a la fabricación sin más que respeto y prestigio pagado al que tuvo la idea de esculpir las cosas en madera (y muchas de sus formas y patrones). Situación similar se da con los personajes diseñados como las familiares calaveras y Catrinas. Si estos artesanos operan sin patentes, porqué Disney tiene el derecho moral de romper esa costumbre? Esta navidad veremos estantes atascados de alebrijes y calaveras en plástico desde Japón a Canadá y no podré ver más que las ideas de hombres que actuaron con naturalidad apropiadas por una bestia que nos vende desde hombres en spandex, hasta guerras en las estrellas.

Una posición contraria a esto es el decir que “se van a dar a conocer” y que por lo tanto no es perjudicial o alguna versión de lo mismo. El mismo equipo parece razonar así, que es para “que el mundo los conozca, para celebrarlos”. Creo que no hace falta apuntar que cachetada en la cara es esto, piensen en el millón de artistas y diseñadores gráficos en twitter que se quejan por eso mismo, de gente que quiere el trabajo gratis porque “es promoción y exposición”.

Pero la cosa no acaba aquí, los alebrijes además de ser un buen ejemplo de muh cultural appropriation, es también síntoma de la deformación crónica que parece hacer Disney sobre todo lo que toca. Qué tienen que ver, en nuestra tradición, los alebrijes con el Día de Muertos? Absolutamente nada, están allí con la absurda idea de promocionarlos. Pero como dije, sólo son UN síntoma y me da real tristesa el que la prensa (hasta donde he leído) cante a “Coco” como una película autentica que atrapa nuestras tradiciones. El co-director que tiene más derecho a opinar sobre ello, por tener madre mexicana admite: ” En el pueblo donde creció [su madre] no tenían la costumbre del Día de Muertos, como se enseña en la película”; el otro, como buen gringo políticamente correcto, tiene el hocico cerrado después de una pelea en twitter quejándose de las quejas. Y se nota, mi limitada experiencia con la festividad me permite decir que, primero no hay alebrijes (duh), y que el elemento religioso es tremendamente importante. Se va a misa, se reza, se ponen cruces de zempasúchil, después de todo es el día de todos los santos, es, cómo mucho de este país, mezcla de dos tradiciones. Dónde se ve esto en la película? Nunca, apostaría a que es en un esfuerzo por hacer a la película lo más laica y incontrovertible posible: problema común con Disney en casi todas sus adaptaciones. Sea la “Sirenita”, sea “Blanca Nieves”, sea la “Bella y la Bestia”, Disney va a tender a eliminar lo remotamente polémico por las razones que sean. Y, como en el caso de “Coco”, las historias pierden la mitad de su esencia. Ni se diga nada de lo absurdo que es querer generalizar las festividades del Día de Muertos en el país, “Coco” se sitúa en un pueblo indeterminado del país que se quiere uno cualquiera y da lugar a que la fiesta se sienta como un articulo de wikipedia. Especialmente chocante es ver a la abuela describirle a medias la fiesta al chamaco que, si nos metemos en la ficción, ya tiene que saber qué carajos pasa todos los años cuando su familia parece estar más feliz que en navidad. Qué hay de las familias que cenan y festejan sobre las tumbas? Nada, a lo más vemos a gente meditar sobriamente sobre ellas, seguramente la costumbre es todavía muy tétrica para las frágiles mentes gringas. Qué hay de la costumbre de comer panes en forma de cadáveres? En ningún momento recuerdo ver un pan de muerto, algo que hasta yo cumplo religiosamente en la temporada, y si apareció nadie le da una mordida al pan. Qué hay de Pumuch donde sacan los huesos de los difuntos durante las festividades para limpiarlos? Creo que ven mi punto. No sólo el pretender generalizar una costumbre, sí, nacional pero que justamente por eso es tan variada en sus formas, la reduce a la insipiencia y le quita autenticidad pero esta insipiencia puede ser querida.

Finalmente tengo que decir que entré un tanto obligado a la sala, una clase lo requería con el pretexto “de conocer las tradiciones”. Quizá esto me haya un tanto predispuesto a ver lo negativo en la película, porque tengo que admitir que por si sola no es mala, nada extraordinario, pero buena, el aspecto visual la rescata y el guión aunque básico y predecible si se ha visto Pixar post-TS3, nada malo.  No la odio y no culpo a la gente que llora en la sala y  sale contenta con sus bote de palomitas vacío. Y, como dije, mis sentimientos frente a la película no están todavía bien definidos,  lo que más me puede molestar de esto es que hay una generación de mexicanitos que van a ver su tradición deformada por el lente de Disney y que, para algunos, esa va a ser su único contacto con la fiesta que va a ver su sentido degradado. Miguelito ya acabo con la europea y viene por la global, ADORNO LIBRANOS!

1 Comments

  1. Scrodinger

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    la verdad, no se que pensar de la película, no creo que sea mala, pero generalizar así una de las mayores tradiciones en nuestro país y querer venderla como si fuera suya me parece casi un insulto.

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